NOTICIA
DESIERTO ELEGANTE

Perdido entre los brazos de la Cordillera de la Sal, el hotel Alto Atacama es un destino extraordinario para propósitos claros: desconectarse y descansar rodeado de una exquisita sofisticación.


Por Andrée Burgat


Muchos años tuvieron que pasar para que Andrés MacLean diera vida a su deseo más profundo: un hotel levantado en medio de la Cordillera de la Sal de Atacama, el desierto más árido del mundo. Allí, a un costado de un río y cercano a ruinas arqueológicas, se hizo un trabajo de lujo al conseguir una construcción capaz de entregar un servicio del más alto nivel para que los huéspedes se dediquen al descanso y conocimiento de los lugares aledaños. Montañas extremas rodean a este lugar que cautiva durante el día con cielos despejados y azules intensos, y durante la noche con una Vía Láctea despampanante que cae sobre cada visitante. De hecho, Alto Atacama posee el único observatorio a cielo abierto de la zona, emplazado en la cima de uno de los cerros. Seis reposeras giratorias y un telescopio con oculares de 26 mm, y 12.5 mm para mayor alcance, permiten observar estrellas, planetas, constelaciones, galaxias y nebulosas en los cielos más limpios del mundo.


Un solo piso que se une perfectamente al paisaje conforma el hotel Alto Atacama, cuya característica especial reside en sus jardines, obras maestras de la paisajista Verónica Poblete, quien con cada uno dio vida a su primer proyecto de paisajismo andino. En veinte mil metros cuadrados se incluyen diferentes plazas, un huerto de frutales andinos, un reloj de sol de cobre fundido, un gran sector de piscinas privadas en piedra, un corral para llamas, terrazas según la cultura atacameña y una muestra de minerales de la zona. Lógicamente, cada semilla fue cultivada a partir de semillas nativas recolectadas.


Sin embargo, una característica que asombra de este hotel es su cultura totalmente sustentable, un imprescindible al estar enclavado en un desierto tan seco y extremo. Existe una planta de reciclaje de aguas destinada al riego, mientras que todas las necesidades de agua del hotel es suministrada desde un pozo profundo de 70 metros, a la que a través del proceso de osmosis inversa se le eliminan las sales para que quede apta al consumo humano. El agua aquí es oro líquido.