NOTICIA
CEREBRO ADICTO

Descubrimos más sobre la compulsión que instiga hábitos autodestructivos y sobre lo que puede hacer la ciencia para combatirla.


Por Fran Smith. Fotografías de Max Aguilera-Hellweg 


Patrick Perotti se mofó cuando su madre le habló de un doctor que usa ondas electromagnéticas para tratar la adicción a las drogas. “Pensé que era un estafador”, dice Perotti. 

El genovés de 38 años comenzó a inhalar cocaína a los 17. Poco a poco, su complacencia se convirtió en un hábito cotidiano que dio paso al consumo compulsivo. Se enamoró, tuvo un hijo y abrió un restaurante. Sin embargo, su familia y su negocio terminaron por colapsar bajo el peso de su adicción. 

Estuvo tres meses en rehabilitación y recayó 36 horas después de salir. Pasó ocho meses en otro programa y el día que regresó a casa vio a su dealer y se pegó un viaje. “Empecé a usar cocaína con fervor –con esa–. Me volví paranoico, obsesivo, loco. No encontraba la manera de parar”. 

Cuando su madre lo presionó para que llamara al doctor, Perotti cedió. Se enteró que solo tendría que sentarse en una silla como de dentista y dejar que el médico, Luigi Gallimberti, colocara un dis- positivo cerca del lado izquierdo de su cabeza, el cual, en teoría, suprimiría su deseo de consumir cocaína. “Era caer por el precipicio o el doctor Gallimberti”, recuerda. 

Gallimberti es un psiquiatra y toxicólogo de cabello entrecano y anteojos, quien durante 30 años ha tratado adicciones y tiene una clínica en Padua. Su decisión de probar con esa técnica, llamada estimulación magnética transcraneal (EMT), surgió de los impresionantes logros en la ciencia contra las adicciones y de su frustración ante los tratamientos tradicionales. Hay medicamentos que ayudan a que las personas dejen de beber, fumar o usar heroína, pero las recaídas son frecuentes y no existe remedio médico e caz para tratar la adicción a estimulantes como la cocaína. “Es muy pero muy difícil tratar a esos pacientes”, arma Gallimberti. 

Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, en todo el mundo mueren, cada año, más de 200.000 personas como resultado de sobredosis y enfermedades relacionadas con las drogas, como VIH; muchas más pierden la vida a causa del tabaco y el alcohol. Más de 1.000 millones de personas fuman y el tabaco está implicado en las cinco principales causas de mortalidad: enfermedad cardiaca, accidente cerebrovascular, infecciones respiratorias, enfermedad pulmonar obstructiva crónica y cáncer pulmonar. En todo el mundo, casi uno de cada 20 adultos es adicto al alcohol. Y todavía nadie ha contado a las personas obsesionadas con el juego y otras actividades compulsivas que empiezan a reconocerse como adicciones.

Sigue leyendo en Revista National Geographic, Septiembre 2017.

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